La prueba de suero materno es una importante herramienta del diagnóstico prenatal, que nace de la búsqueda de marcadores bioquímicos específicos en la sangre. Hoy en día resulta una prueba ampliamente utilizada para buscar la Alfa Feto Proteína, más conocida como AFP.
Esta es producida por el hígado de tu bebé y hacia la semana 14 se encuentra en un pico máximo de concentración. Gracias a la permeabilidad de la placenta, esta proteína se filtra hacia tu cuerpo y al realizar una muestra de sangre se podrán encontrar los niveles relativos a la concentración interna del bebé; este nivel de concentración debe decrecer de aquí en adelante, hasta la semana 30.
Cuando se detectan niveles anormalmente altos, estos son un indicio del diagnóstico de defectos del tubo neural: onfalocele, gastrosquisis, síndrome de bridas amnióticas, extrofia de la vejiga, entre otras. Resulta paradójico, pero útil, que en presencia de otro tipo de anomalías, como el Síndrome de Down, trisomía del cromosoma 18 o anomalías asociadas a cromosomas sexuales, las concentraciones en suero materno de AFP disminuyen por debajo del promedio, además de asociarse con concentraciones bajas de la Gonadotropina Coriónica Humana y el estriol no conjugado.
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